Mi pimera toma de contacto con el CPS, fue en junio de 1991 al hacerme la matrícula y por aquel entonces las ovejas pastaban en lo que hoy es el nuevo edificio Betancourt, una imagen que no encajaba con lo que para mi era la cuna de la tecnólogía.
El primer día de clase solo conocía a Irene Pradera, amiga del instituto y compañera de pupitre desde entonces, quien meses después sería novia de otro compañero de pupitre, Juan Rey, gran amigo y excelente jugador de mus, a quien al igual que Irene, por desgracia, hoy solo vemos ocasionalmente.
Después de nuestro primer día de clase, en el autobús de vuelta a casa, un joven cabezón me preguntó ¿tu eres Emilio de la Red? y yo le respondí ¿y tú Daniel Puertas?, y ambos sentimos una gran emoción, ya que se reencontraban aquel niño de pantalones cortos y parche en el ojo con aquel otro de pelo casco y "s" ceceante, que tan buenos momentos compartieron en la infancia.
Al día siguiente Daniel me presentó a Cristian un medio Danés con un acento más maño que el Marianico quien por aquel entoonces llevaba una pata en alto, y puedo decir que de todos nostros es el que menos ha cambiado desde entonces, incluso ahora está con la pata en idénticas circunstancias por maldades del destino.
Daniel, Cristian, Irene, Juan, Gus, de quien no se nada desde entonces, y yo, fuimos compañeros de pupitre y perfeccionamos nuestra técnica al mus, descubrimos lo que eran las tetas voladoras, y los suspensos.
En aquella época, la clase estaba dividida en dos, los del lado izquierdo, que se entretenían haciendo marionetas con los dedos, contando batallitas cascando todo lo que podían y más, y suspendían y los del lado derecho que a veces mandaba callar a los del lado izquierdo, iban a todas las clases y aprobaban, siendo una valiosísima fuente de apuntes bien tomados.
En el lado izquierdo tampoco pasaba desapercibido por gamberro otro destacamento de pupitres, el de Germán, aquel cuya vocecita copiaría años más tarde Carmen de Mairena, Santiago, el crack del cachondeo y las barabaridades, Aitor, riojano duro en el mus y ariete en la champanada y Don Sergio "Brandon Walls" Remacha, pareja de prácticas con Doña Totes, inestimable pareja de mus, inolvidable compañero de farra y hoy compañero de fortuna.
Los del lado izquierdo pasábamos muchas horas jugando al mus en el bar y algún viernes de esos de fiestas en casa de David Piqué o en la universidad, jugábamos al churripichurri, un diabólico juego cuyo único objetivo era acabar con las existencias de calimocho del bar.
Don David Piqué, amablemente nos prestaba su casa en la calle La Paz para organizar famosas fiestas, no sin que acabaran de el hasta los cojones sus compañeros de piso y vecinos, en las que se hermanaron el lado derecho y el lado izquierdo de la clase forjando una mistad que dura hasta el día de hoy.
Allí fue donde conocimos a Elena, cuya desmesura con el vodka le hizo aparecer en su primera fiesta como un soldado que escapa del cautiverio, a Carmelo Cotones y su sabiduría rural que desentona con su aire de guapo de ojos azules, a Silvia Romeral inocente y simpática a raudales, a Enmanuel un ejemplo de estilo que fomentaba el negocio inmobiliario con las chicas guapas, Silvia Rodrigo, más maja que las pesetas de entonces y Don Jose Carlos Román, un hombre cuya risa y camisetas de tirantes no pasaban desapercibidos.
El temple de esa amistad se dio en la famosísima fiesta en casa de Juan a la que pertenece la foto, una fiesta que repetiría de nuevo todos los años, instaurándola como fiesta nacional si me dejasen.
A aquellos maravillosos años le sucedieron otros igual de divertidos, en los que se sumaron nuevos amigos de amigos novios y novias, y anteceden a otros futuros que prometen ser aún mejores. De aquel grupo de alumnos de "La totes" todos seguimos viéndonos de vez en cuando, y si quien tiene un amigo tienen un tesoro, hoy os puedo decir que vuestra amistad vale más que todas las minas de diamante.